Cuando una persona inicia un proceso de inmigración, frecuentemente lo hace pensando en el bienestar de su familia. Y si dicha persona está enfrentando un momento difícil de su vida, como un divorcio, lo más probable es que se pregunte si esta crisis afectará al proceso que inició para sus familiares. Y aunque la confusión puede ser muy grande al principio, la ley ofrece claridad al respecto.
¿Existe una conexión entre su estado civil y el proceso de sus familiares?
En el sistema de inmigración de los Estados Unidos, las categorías de preferencia familiar dependen directamente de su estatus (ciudadano o residente) y de su estado civil. Esto quiere decir que, si usted es ciudadano estadounidense y ha iniciado los trámites de un hermano o un padre, un divorcio no detendría este proceso.
Sin embargo, es importante incluir la copia del dictamen de divorcio en la forma I-130 para actualizar su estatus marital dentro de la solicitud. De igual manera, es importante cumplir con los requisitos económicos solicitados para un formulario I-864.
Cabe señalar que si usted es residente permanente (es decir, si tiene su Green Card), el divorcio sí puede impactar el proceso de inmigración de sus familiares, debido a un cambio en el estatus por la disolución del matrimonio. En este caso, un abogado con experiencia en inmigración puede sugerir algunas opciones de acuerdo con la situación que usted está viviendo, entre las que puede encontrarse el llenado de una forma I-751.
Gestionar plazos y detalles es muy importante
Todos los procesos legales deben manejarse cuidadosamente y esto no es una excepción, ya que tan solo un error en una fecha o no notificar a tiempo a las autoridades puede causar retrasos innecesarios.
Un divorcio puede ser una situación angustiante, especialmente si el estatus migratorio de sus familiares está de por medio. Por esa razón debe buscar un abogado especializado en inmigración, quien puede brindarle orientación en un proceso importante para su bienestar y el de sus seres queridos.

